La vacuna contra el HPV es central en la prevención del cáncer de cuello de útero.

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El Ministerio de Salud provincial recuerda la importancia de la vacuna, en el marco del día mundial de la concientización del Virus de Papiloma Humano, que se celebra cada 4 de marzo.

En el marco del Día Mundial de la Concientización sobre el Virus de Papiloma Humano (HPV), el Ministerio de Salud y la Agencia de Control del Cáncer, recuerdan la importancia que cumple la vacuna contra el HPV, incorporada desde el 2011 en el calendario de inmunizaciones como herramienta de prevención primaria. Esta vacuna sirve para prevenir el cáncer de cuello uterino: un tipo de cáncer que afecta a 4500 mujeres al año en el país, y provoca la muerte de unas 2000 mujeres al año.

En la provincia de Santa Fe, el cáncer de cuello uterino es la quinta causa de muerte en mujeres por cáncer. Esta enfermedad se produce por una infección persistente del Virus de Papiloma Humano, un virus de transmisión sexual para el que existe una vacuna que previene los genotipos más frecuentes que causan más del 90% de las verrugas genitales y el 70% de los cánceres de cuello de útero. Además, el HPV puede producir cáncer de ano, pene, vulva, vagina y garganta.

La vacuna contra el HPV se indica en niños y niñas a sus 11 años, en dos dosis separadas por seis meses entre una y otra. También deben recibir tres dosis de la vacuna las personas entre 11 y 26 años que vivan con VIH y/o tengan trasplantes.

Por otra parte, las jóvenes que hayan nacido a partir del año 2000 y no cuentan aún con la vacuna, pueden recibir su esquema de dosis en los vacunatorios públicos; lo mismo para los varones nacidos a partir del año 2006. “Las vacunas son gratuitas y obligatorias”, remarcó Graciela López de Degani, directora de la Agencia de Control del Cáncer, y destacó que “para que tomemos dimensión, la vacuna contra el HPV es la única vacuna que previene el cáncer. Con un simple esquema de prevención primaria se puede hacer mucho en materia de prevención de cáncer de cuello uterino”.

La vacuna es una estrategia sanitaria preventiva, que no reemplaza el uso del preservativo, único método que previene el contagio del HIV y otras enfermedades de transmisión sexual. Además, en mujeres entre los 25 y 65 años, o a partir del tercer año de iniciadas las relaciones sexuales, deben realizarse periódicamente controles ginecológicos que incluyen la realización del Papanicolau (PAP).

El HPV es un virus que afecta a todos, directa o indirectamente, ya que es muy común. Se estima que el 80% de las personas se contagian al menos una vez en algún momento de su vida, y si bien la mayoría de los organismos resuelven solos esta infección, cuando no sucede se producen infecciones persistentes que pueden provocar lesiones con el paso del tiempo. “Por eso es importante remarcar que tener HPV no quiere decir que tendrás cáncer, pero si el virus provoca cambios en el cuello del útero hay que descubrirlos y tratarlos”, destacó López de Degani.

La pandemia afectó directamente las estadísticas de controles de salud, que durante el 2020 fueron descendiendo en muchos ámbitos. Si bien en la vacunación contra HPV no escapó a esta realidad, la baja se ubica en el orden del 11% en el norte de la provincia en relación al año anterior. “En comparativa con la realización de estudios como la mamografía por ejemplo, afortunadamente la baja en la cantidad de vacunas contra el HPV en Santa Fe no fue tan drástica, pero es importante destacar la importancia de los esquemas de inmunizaciones y que se respeten su aplicación, en las dosis indicadas”, cerró la directora de la Agencia de Control de Cáncer.

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